Naturopatía Holística
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Frutas y verduras ecológicas ¿peligrosas?

                                                                                            18/9/12                                                                  

Especialistas del Instituto Nacional de Salud (INS) dicen que las enfermedades parasitarias transmitidas por alimentos podrían incrementarse debido a una falta de medidas preventivas, pero esta advertencia debería referirse sobre todo y particularmente a los productos de consumo ecológicos. 

 

Algo que anda rondándome últimamente por la cabeza, es el cambio de hábitos que se ha producido en la higiene alimentaria doméstica. Nos hemos acostumbrado a ver las frutas y verduras limpias (a simple vista); antes las lechugas, las acelgas y en general todas las verduras de hoja llevaban tierra consigo, si no las lavabas bien te chirriaba entre los dientes, las frutas tenían polvillo palpable a simple vista y nos veíamos obligados a limpiarla igualmente. Las frutas, verduras y hortalizas que nos venden ahora, están cultivadas, en algunos casos, sin tierra, en otros casos están tan higienizadas que es casi imposible ver ni una chinita, ni un bichito, ni un poco de polvo; esta circunstancia ha hecho que nos volvamos descuidados en su lavado y esto no supone ningún problema en la mayoría de los casos, ya que el sistema de cultivo junto con la cantidad de herbicidas, bactericidas, etc., hace casi imposible que ningún tipo de bacteria o parásito pueda vivir a expensas de estos productos.


El problema real surge con la decisión, acertada por cierto, que están tomando muchas familias para alimentarse mejor comiendo alimentos ecológicos. Estos alimentos están cultivados en la Madre Tierra, sin sustancias químicas que maten bacterias, virus ni parásitos que viven en la tierra y a veces en el agua de riego; no se higienizan como los alimentos de consumo habitual. Esto significa que deberíamos extremar su higiene antes de ingerirlos, mucho más que en el caso de los alimentos no ecológicos. Hay además un problema añadido, la mayor parte de la población no tiene la flora intestinal en condiciones óptimas para hacer frente a un ataque bacteriano, los problemas intestinales están a la orden del día, nuestras defensas intestinales no están al 100% de su capacidad, esta falta de reacción defensiva se debe, en parte, a esas sustancias químicas que aniquilan los parásitos de las plantas, esos “antivida” también aniquilan nuestra flora intestinal autóctona y a ellos se suman todas las sustancias químicas que se utilizan en la industria alimentaria como aditivos; colorantes y conservantes arrasan la flora intestinal, irritan las paredes del intestino, destruyen sus vellosidades y pueden hacer que la mucosa del intestino se vuelva hiperpermeable, en este caso, cualquier parásito o bacteria tiene muy fácil su entrada al torrente sanguíneo, haciendo que cualquier parasitosis o infección bacteriana o vírica pueda ser muchísimo más agresiva.

 

Mis recomendaciones para evitar estos problemas son:


    - Comience a introducir los productos ecológicos poco a poco en su alimentación, con el fin de que la flora de su intestino vaya cambiando paulatinamente y se vaya creando flora adaptada al nuevo alimento. Tiene que dar tiempo al intestino a que prepare las defensas específicas para el nuevo alimento.


      Alimentarse con productos ecológicos, va a contribuir a que el intestino regenere su mucosa y vellosidades, al eliminar los agresivos residuos químicos que contienen los alimentos no ecológicos, además estará previniendo multitud de enfermedades relacionadas con esos agroquímicos.


    - Lave concienzudamente con agua limpia todo alimento, en especial el procedente de agricultura ecológica, ya que de seguro contiene mucha más "vida" que los cultivados con herbidicas y pesticidas. Además deberá desinfectarlo y para que esa desinfección sea también ecológica e inocua para su salud, puede utilizar estractos cítricos o ácido acético (vinagre); deje el alimento en remojo unos minutos y después aclárelo y séquelo, así conseguirá eliminar el peligro.


Si no cumple esta importante regla, de seguro, estará contribuyendo al aumento exponencial de todas las enfermedades producidas por microrganismos, llamadas enfermedades emergentes; los parásitos, bacterias y amebas pueden causar, entre otras, enfermedades como la meningoencefalitis, encefalitis, queratitis, fiebre tifoidea, gastroenteritis, cólera, diarreas graves, leptospirosis, parasitosis por lombrices intestinales y solitaria, etc.

 

Esta es la forma en que un alimento ecológico puede convertirse en un alimento peligroso para nuestra salud, de seguro más dañino que en épocas anteriores, a causa del estado poco óptimo que presenta el  intestino en la mayor parte de la población.

 

Espero con esta advertencia y recomendación haber contribuido en parte a evitar las enfermedades emergentes de las que tanto se está hablando últimamente.


Rosa S. Madueño

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