Naturopatía Holística
Naturopatía   Holística

Candidiasis Crónica

                                                                        22 de Febrero de 2013

 

 

- Entrevistador: Has decidido contar tu caso para aportar algo de luz a otras personas que estén padeciendo los mismos síntomas que tú y no encuentran solución a sus males. Cuéntanos qué te ocurría.


E.E.C.: Soy una chica de 32 años. Desde hace alrededor de 5-6 años venía sintiendo una serie de síntomas fatales, sin relación aparente entre ellos, que poco a poco han ido provocando cambios muy duros y traumáticos en mi persona, tanto en el terreno físico como psíquico.


- Entrevistador: ¿Exactamente qué síntomas padecías?

E.E.C.: Concreto... insomnio, cansancio extremo, fatiga, falta de aire en cuanto hacía un mínimo esfuerzo físico, taquicardias, irritabilidad, depresión, desanimo, dolor de articulaciones y dolores musculares a diario, agarrotamiento de articulaciones y músculos, dolores menstruales muy severos, malestar ocular (picores, ojos sensibles al frío y la luz...), caída de pelo excesiva, picores y sequedad por todo el cuerpo y cabeza, herpes labiales repetitivos, infecciones vaginales continuas,  desajustes intestinales, hinchazón tras las comidas, muchos gases y movimiento interno, y algo que seguro se me escapa.

A esto le añadimos lo que para mí no era motivo de alarma, pero sí descubrimos más tarde que era un factor determinante, y era mi “necesidad y ansiedad” por tomar dulces, bollería, azúcar, chocolate, además de pastas, arroces, patatas, pan (hidratos en general).


- Entrevistador: ¿Y durante esos 5 o 6 años cómo has solventado todos estos malestares?


E.E.C.: La medicina tradicional ponía (o intentaba poner) parches a todos estos síntomas, pero claro, por separado. El insomnio, cansancio y fatiga...arreglándolo con pastillas para la ansiedad  (y por supuesto un dineral invertido en psicólogos privados que me decían que he tenido una vida difícil, soy muy nerviosa y exigente, etc., etc.), y/o alegando que, por supuesto, en mis análisis de sangre (unos veinte análisis anuales porque con eso solucionan todo), tenía el hierro bajo, y los marcadores tiroideos alterados (hipotiroidismo). La caída del pelo, sequedad de piel, picores, dolores... con “soluciones” capilares, cremas, etc. Los dolores musculares, tras infinitas y malignas radiografías y pruebas, con sesiones privadas y pagadas de mi bolsillo de fisioterapia, acupuntura y ejercicio variado, porque siempre volvía el malestar. Las infecciones vaginales ahora me doy cuenta que las alimentaba aún más con soluciones temporales como eran los famosos óvulos vaginales que te recetan a diestro y siniestro. Sobre mi intestino, rápidamente se apresuraron a diagnosticarme colon irritable y a casa... (pocas grasas y cuidado con las comidas fuertes).

En definitiva, pocas explicaciones adicionales creo que se necesitan para ver que mi situación era desesperante, con veinte y pico / treinta años, me encontraba como una persona de setenta, incapaz de llevar un día a día feliz, normal, con energía y ganas, de casa al trabajo, declinando planes con amigos, no pudiendo seguir el ritmo en excursiones al campo, paseos, práctica deportiva...por no hablar de lo que supone en tus relaciones personales con la gente que más cerca tienes, e incluso en el trabajo (del que me ausentaba porque no podía muchos días ni moverme de la cama).

 

Entrevistador: ¿Por qué decidiste acudir a RoSalud?


E.E.C.: He de confesar que uno de mis mayores problemas ha sido el insomnio, que vengo padeciendo hace años, no dormir te cambia la vida, te bloquea física y mentalmente, es imposible llevar una vida si no duermes, pero incluso en ese tema estoy mejorando.

Y ahora os cuento cómo y dónde encontré la solución. Harta de médicos sin respuestas, acudí a la Naturopatía, y di con Rosa, quien me recibió en su acogedor y personal despacho enseguida. Estuvimos hablando y configurando una exhaustiva historia clínica acerca de todos mis síntomas físicos y también psíquicos, y a su vez estudió mi iris (es Iridóloga también, entre otras muchas especialidades) y en pocos días me comunicó el diagnóstico: CANDIDIASIS INTESTINAL CRÓNICA. No es una patología que la medicina tradicional ha estudiado ni investigado, por eso no te ofrecen tratamiento, ni siquiera creen que exista.


Entrevistador: ¿Cómo ha sido el tratamiento que te propusieron?


E.E.C.: El tratamiento era claro, únicamente se trataba de cambiar mi alimentación radicalmente, y de tomar ciertos suplementos naturales que encuentras en cualquier herbolario. Había que cortar totalmente con todos aquellos alimentos de los que se alimenta la cándida (básicamente azúcares y derivados, harinas y productos refinados, trigo, levadura, lácteos, fermentos (vinagre, alcohol, soja...)  alimentos procesados, aditivos, conservantes, y otros que me indicaba, siempre teniendo en cuenta que el tratamiento que Rosa te marca es “personal e intransferible”. Cada persona es un mundo, y así nos ve ella. Te da las pautas necesarias para saber lo que puedes y no puedes comer, cómo organizar tus comidas para que resulte más fácil.


Entrevistador: ¿Te ha parecido mejor este tratamiento que los anteriores?


E.E.C.: No voy a negar que es una dieta muy dura, para la que hay que concienciarse cien por cien, tener ganas de recuperarse y estar dispuesta a cualquier sacrificio para conseguirlo. Pasas horas en el supermercado y en la cocina, no puedes apenas comer en restaurantes porque siempre habrá algo prohibido, vas con el “taper” y los productos especiales a todas partes, y al principio se te hace muy cuesta arriba, lo reconozco, es muy duro, hay que ser constante y no sucumbir. Pero con el paso de las semanas vas descubriendo alternativas a lo que más te gusta, sustitutivos naturales y factibles, y posibilidad de comer muy variado y rico.

Incluso tienes etapas, sobre todo al introducir los antifúngicos, en que te encuentras aún peor que nunca, pero nunca olvidéis que eso es buen síntoma, se debe a que os estáis curando, a que la cándida se está revolviendo porque no quiere que acabes con ella, y lucha con todas sus fuerzas contra ti, pero si eres perseverante y sobre todo, muy muy positivo, puedes deshacerte de este lastre en unos meses de tratamiento.


Entrevistador: ¿Entonces estás contenta?


E.E.C.: En mi caso particular, después de seis meses de dieta y suplementos, he conseguido ganar calidad de vida hasta tal punto que ahora voy a diario al gimnasio, practico varios deportes, disfruto de largas caminatas por el campo, he recuperado mi vida social, mi alegría, mis ilusiones, mi energía. Han desaparecido prácticamente todos los síntomas que describo al comienzo, no he vuelto a tener herpes, ni picores, ni apenas gases, por no hablar de que han desparecido mis dolores y rigidez musculares (eso sí, hacer poco a poco deporte, ligero al principio para no gastar más de lo que ingerís). En mi caso particular recomiendo el yoga y las sesiones de estiramientos, me han venido de maravilla (antes era igual de rígida y limitada como un ladrillo, ahora, casi contorsionista)

En definitiva, sé que aún no ha terminado de todo mi lucha, y que tendré que controlar ciertos alimentos de por vida, pero si os digo la verdad, cuando llevas meses de dieta, el cuerpo te pide comer bien, deja de ser un suplicio y se convierte en una forma de vida, en una elección, porque te das cuenta que somos lo que comemos, y que compensa alimentarse bien, y claro que podrás darte un capricho de vez en cuando, pero no vale la pena darse atracones de comida procesada, grasas, bollería industrial...un minuto en la boca y toda la vida sufriendo las consecuencias.


Entrevistador: ¿Quieres añadir algo más?


E.E.C.: Quiero terminar diciéndoos que encontraréis muchos especialistas que tratan esta enfermedad, y he escuchado historias de gente que ha gastado cientos de euros en sus tratamientos, en consultas mensuales y cientos de suplementos bastante caros. Pero en mi caso sólo puedo decir que mi Naturópata, Rosa, me cobró lo justo, y tuvimos contacto continuo vía e-mail, donde yo le iba describiendo mis avances, mis recaídas, mi estado, incluso le mostraba al detalle mis comidas, mis deposiciones, mis síntomas, mejorías, bajones, etc. y ella me contestaba diariamente con soluciones, con alternativas, con palabras de apoyo, transmitiéndome positivismo, ánimo, y marcándome todas las pautas a seguir en cuanto a alimentación, introducción de alimentos, suplementos naturales, antifúngicos, probióticos... que tampoco han supuesto un desembolso económico fuerte, como mucho unos 20-30 euros mensuales.

Me dejo mil detalles en el tintero, pero lo que quiero transmitir, en resumen, es que la candidiasis intestinal es un hecho, es real, y sobre todo que... SE SUPERA!!, te recuperas, es posible...duro y difícil, pero se consigue!! Lo importante es no desistir nunca, ser perseverante, ser positivo, no hundirte aunque tengas días o rachas en que quieras tirar la toalla porque te encuentras peor, y concienciarte de que todo sacrificio vale la pena, porque cuando miras atrás y piensas en lo que eres, en cómo te sentías, y ves que todo eso va desapareciendo y eres capaz de recuperar la sonrisa, de olvidarte de las preocupaciones, del malestar, de la negatividad, de los dolores...te aseguro que MERECE LA PENA!!


Entrevistador: Gracias por contar tu caso, seguro que tu experiencia va a ser beneficiosa para muchas personas.

 

E.E.C.: Gracias a vosotros.

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