Naturopatía Holística
Naturopatía   Holística
El símbolo de alimento irradiado Símbolo radura para EEUU

 Y esta imagen en concreto ¿qué le sugiere? Podríamos identificarla con algo natural ¿verdad? no nos extrañaría encontrarla en la etiqueta de algún producto de jardinería, es verde y contiene en su interior algo que parece una planta ¿Y si la descubre en una manzana? ¿Qué le sugeriría si aún no conociera su significado?

 

Para quién aún no lo sepa, es el símbolo que aparece en la etiqueta que identifica los alimentos irradiados o tratados con radiación ionizante, ésta es la versión de la FDA para EE.UU., el logo en la versión internacional (más abajo) tiene un color más brillante.

 

El logo Radura, así se llama, es un símbolo que crea confusión, ya que se puede asociar a algo natural y por tanto sano. El color verde, bien lo saben los publicistas, simboliza la naturaleza, y el dibujo en el interior del logo refuerza este simbolismo. Imagino que para la elección del logo se tuvo en cuenta la opinión de los fabricantes consumidores de este método de desinfección, a sabiendas, que con una imagen más reconocible, con una identificación clara de sometimiento al proceso de irradiación, venderían poco o ningún alimento; son esos acuerdos a los que se llega, entre las grandes industrias y prestigiosos organismos oficiales responsables de nuestra salud, para no perjudicar a los primeros ni que se ponga en entredicho a los segundos, que tenían clara la necesidad de etiquetar para que el consumidor no pierda la confianza. Pero parece ser que la Comunidad Europea no prevé el uso del logotipo y se basa exclusivamente en el etiquetado de las frases apropiadas en las respectivas lenguas de los Estados miembros.

 

¿Por qué irradiar los alimentos?

 

La idea de irradiar industrialmente los alimentos, así como algunos productos médicos, cosméticos, farmacéuticos y de laboratorio, parte de la necesidad de higienizarlos y/o esterilizarlos. En el caso de la alimentación, el aumento del comercio internacional, especialmente desde países poco desarrollados y su trasporte, con muchos kilómetros de por medio entre el productor y el consumidor final, hacen de la irradiación un método rápido y muy eficaz para evitar la transmisión de infecciones. Paralelamente se consigue aumentar el tiempo de almacenamiento, eliminar parásitos como Trichinella spiralis, Taenia saginata, e insectos por esterilización sexual y sus larvas, reducir poblaciones de bacterias, mohos y levaduras, retrasar la maduración de algunas frutas y verduras, inhibir los brotes, por ejemplo, en el caso de las cebollas, patatas y ajos.

 

Al margen del propio alimento, también se irradian los envases que lo contienen, al no ser alimentos, la normativa vigente no les afecta directamente.

 

La AESA (Agencia Española de Seguridad Alimentaria) está muy a favor de este sistema y organizaciones como la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), la CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades), la FDA (Agencia Estadounidense del Medicamento) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomiendan su utilización, avalan su seguridad y eficacia y garantizan la inocuidad y calidad de los alimentos. Pero los consumidores, sobre todo los españoles, siguen sin confiar; 

 

“muchos grupos de consumo, ecologistas y algunos científicos

han expresado su preocupación por dicho sistema

y se oponen a él”

 

¿En qué consiste la irradiación?


La irradiación de alimentos se conoce desde los años 50, parece ser que comenzó a utilizarse en Canadá allá por el año 1961. El método utilizado hoy, consiste en pasar el producto por un acelerador de electrones para recibir una radiación ionizante. Al exponer los productos alimenticios a la radiación, se consigue despojar electrones de los átomos individuales del alimento. Los alimentos irradiados no se convierten en radioactivos, ya que la fuente radiactiva nunca está en contacto con los productos alimenticios y la energía de radiación tiene un límite por debajo del umbral de la inducción de la radiactividad, pero se producen cambios químicos importantes, ya que las ondas pasan a través del alimento chocando contra sus partículas; alrededor de los sitios de estas colisiones hay roturas de enlaces químicos que crean radicales de corta duración (radical hidroxilo, átomo de hidrógeno, electrones solvatados, etc.), los cuales se unen a otras partículas cercanas provocando otros cambios químicos, creando así, productos radiolíticos y aumentando el número de radicales libres en el alimento.


Parece ser que la dosis que se utiliza en alimentación va desde los 0.05 (kGy) a los 10 (kGy). Las aplicaciones del método dependen de la intensidad del impacto, en el caso de la higienización, se utiliza la intensidad adecuada para provocar la rotura de la cadena del ADN o ARN de los microorganismos, haciendo poco probable su reproducción y la división celular.


Existen otras formas de irradiar, el método más antiguo es el de los rayos gamma, cuya penetración de la radiación en el producto es más profunda; ésto permite el tratamiento de palés o contenedores industriales enteros, reduciendo la necesidad de manipulación del material, también se usa para la esterilización de productos médicos. Este tipo de irradiación utiliza Cobalto radioactivo 60C0 de la desintegración radiactiva de isótopos de cobalto o Cesio radioactivo 137CS, procedentes de desechos de las Centrales Nucleares.


Otra forma de irradiación, la más reciente, se realiza por medio de rayos X. Este tipo de irradiación es muy potente porque los rayos pasan a través de alimentos muy densos, parece ser que usan una energía no mayor de 5 megaelectrón-Voltio.

Aunque en la mayoría de los sitios “oficiales” hablan de un máximo de radiación de 10 (kGy), existe una clasificación en la que la irradiación llegaría hasta 45 (kGy). En la Radicidación la dosis está entre 0.4 y 10 (kGy), con la que se consigue alargar la vida útil de los alimentos mediante la reducción de los microorganismos. En la Raditización la dosis está entre 2 y 8 (kGy) para que el nivel de organismos patógenos no esporados, incluyendo parásitos, no puedan ser detectables por ningún método. Y en la Radapertización la dosis está entre 25 y 45 (kGy), con la que se consigue reducir los microorganismos hasta la esterilización, salvo los virus.


Imagino que la dosis se aplicará en función de lo que se quiera conseguir con el alimento; será diferente si lo que se quiere es alargar la vida útil, eliminar bacterias y su proliferación o eliminar parásitos; y se utilizará más en las exportaciones realizadas desde países poco desarrollados, y en trasportes de largas distancias.


¿Está regulada su utilización?


La irradiación está permitida en más de 50 países y se calcula que más de 500 mil toneladas de alimentos procesados se irradian anualmente en el mundo, solamente en los países de la Unión Europea, se irradiaron 9.263,4 toneladas de productos alimenticios en 2010. Pero la regulación no es igual para todos los países, en los Estados miembros de la UE se autoriza la irradiación de alimentos como: Frutas y verduras, cereales, harina de arroz, legumbres, especias, condimentos, pescados, mariscos, carnes frescas, productos hechos con sangre, etc.; en Brasil y Pakistán, sin embargo, aplican la Norma del Codex Alimentario sin restricciones, se permiten irradiar cualquier alimento a cualquier dosis. En España, según la Directiva 1999/3/CE, IONMED está autorizado el tratamiento y puede ser aplicable a alimentos frescos, secos, congelados, enlatados, precocinados y deshidratados; pero parece ser que en España sólo se utiliza este método para hierbas aromáticas secas, especias y condimentos vegetales.


Sin embargo, diversas fuentes del sector de alimentación e incluso la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), reconocen, que todos los años traspasan las fronteras españolas contenedores de alimentos irradiados, que luego se venden en los comercios. Esto no sería un problema si en la etiqueta apareciera inscrito que han sido irradiados o apareciera el logo correspondiente, como establece la legislación española; pero la realidad es que los establecimientos venden multitud de productos irradiados sin ningún tipo de identificación. El problema mayor ya no es la ilegalidad del asunto, sino que los consumidores estamos ingiriendo alimentos irradiados sin saberlo, es nuestro derecho poder elegir nuestra alimentación y la de nuestros hijos.

El símbolo radura es un engaño Símbolo radura internacional

¿Y el etiquetado?


La radura, símbolo que debe aparecer en el etiquetado de los alimentos irradiados para poder identificarlos, no aparece en el etiquetado europeo, en su lugar, debe mencionar en la etiqueta que el producto o sus ingredientes han sido irradiados, apareciendo el texto “Irradiado o tratado con radiaciones ionizantes”, pero si el producto viene de otros países podemos encontrar diferentes textos “radappertization, radicidation o radurization”.

 

En nuestro país debe aparecer el texto “irradiado o tratado con radiaciones ionizantes”, pero puede aparecer un texto que, en ningún caso, es representativo del tratamiento al que es sometido el alimento; si usted lee “Ionizado”, "pasteurización en frío" o "pasteurización electrónica", sepa, que el significado real es “alimento sometido a irradiación”.

 

En el apartado 7, del artículo 6, de la Directiva 2000/13/CEE, referente al etiquetado, dice que «será obligatorio indicar los ingredientes irradiados utilizados en los ingredientes compuestos de los productos alimenticios, aun cuando dichos ingredientes constituyan menos del 25 por ciento del productos final».

 

Hay un refrán que dice “Quien hizo la ley hizo la trampa”, la paradoja es que en el mercado único de la CE, cualquier alimento, aunque esté irradiado, puede comercializarse en cualquiera de los Estados miembros; a España pueden llegar alimentos irradiados de otro país, aunque aquí no hubiera autorización para irradiar esos alimentos, ya que lo que impera, es que el alimento ha sido irradiado legalmente en el país de origen. Otra paradoja es que, desde países fuera de la CE, se pueden importar alimentos irradiados, si las instalaciones han sido inspeccionadas y aprobadas por la CE y el tratamiento de irradiación es legal en alguno de los estados miembros.

    

Un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en marzo de 2004 en España, Bélgica, Italia y Portugal, sobre más de 230 productos alimenticios, 60 de ellos comprados en nuestro país, demostró que 

 

“se está aplicando la irradiación como medio de conservar los alimentos

sin informar de ello en la etiqueta y, a veces,

sin estar autorizado”

  

La realidad es que no se ven etiquetas identificativas, ni logos, ni textos que indiquen la irradiación de los alimentos y es una técnica cada vez más usada, está claro que nos estamos alimentando con alimentos irradiados sin saberlo y sin poder decidir sobre ello. Algunos legalistas dicen que no se trata de un problema de seguridad alimentaria porque no entraña ningún riesgo para la salud, sino que el problema radica del fraude  derivado de no etiquetar ¿pensará lo mismo el consumidor? Estamos un poco hartos de engaños, mentiras y ocultación, sobre todo en asuntos relacionados con la salud. No es normal que en pleno siglo XXI, no podamos utilizar nuestro derecho a elegir; la alimentación es un tema importante para las personas, la descendencia y en general para la humanidad, es la base de nuestra subsistencia y nuestra salud.

 

¿Son seguros los alimentos irradiados? 

 

La irradiación provoca muchos cambios químicos y  la formación de compuestos nuevos en los alimentos. Los investigadores que están a favor de este método, han demostrado que la mayoría de las sustancias (pero no todas)  que se encuentran en los alimentos irradiados, también se encuentran en los alimentos sometidos a otros tratamientos de procesamiento de alimentos, como la cocción y concluyen que no hay riesgo significativo y que las dosis de radiación para causar cambios tóxicos son mucho mayores que las dosis necesarias para lograr los beneficios de la irradiación. Así mismo alegan en su favor, que el contenido nutricional se ve afectado de manera similar a cuando se cocina el alimento con diferentes métodos. Otros científicos aportan estudios que muestran cómo, cuando los ácidos grasos se irradian, pueden producir unos compuestos químicos radiolíticos (2-ACB) que pueden ser tóxicos. También existe una preocupación, por el posible efecto negativo que pueda tener matar bacterias patógenas con este sistema, ya que pueden llegar a convertirse en tolerantes a la radiación, sin poder ser eliminadas por las bacterias beneficiosas que podrían inhibir su crecimiento, ya que la radiación elimina las beneficiosas y las dañinas, sin distinción.

 

Frente a investigaciones tranquilizadoras que muestran a la irradiación como un método seguro para personas y animales y carente de riesgos radiológicos o biológicos, hay otras investigaciones que indican la destrucción de nutrientes en los alimentos irradiados y la producción de tumores en animales, como consecuencia del compuesto químico (2-ACB) que se encuentra en los alimentos irradiados, además, los científicos manifiestan que la irradiación no puede prevenir todo tipo de contaminación, por ejemplo, para destruir las esporas del Cl. Botulinum se necesitarían dosis muy altas de irradiación. Aesan (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) afirma que “la irradiación de las grasas crea  iones que la oxidan y favorecen la rancidez del alimento. A dosis altas pueden producir alteraciones del aroma y modificar la textura de los alimentos, además de romper proteínas y destruir algunas vitaminas como la A, B, C, E y K. Otro de los aspectos negativos es la creación de radicales libres.

 

En India, por ejemplo, aumentó el poliploidismo (malformación cromosómica en la que hay células con más de un conjunto de genes) en niños desnutridos alimentados con trigo irradiado; este efecto se ha observado tanto en seres humanos como en animales alimentados con trigo de irradiación reciente (12 semanas). En experimentos con ratas, se observaron cambios en la cronaxia, osea, alteraciones en la estimulación eléctrica de los músculos y las neuronas. Sin embargo, cuando en los experimentos aparecen efectos no deseables, no los relacionan con la radiación y alegan que podrían atribuirse a un diseño inadecuado del experimento.

 

Después de leer multitud de escritos, en sitios oficiales, sobre la radiación de los alimentos, me queda la sensación de que nos quieren vender como bueno algo que probablemente no lo sea tanto. Apelan al desconocimiento de la gente para decir que irradiado no significa lo mismo que radioactivo y que las investigaciones indica que los beneficios superan los riesgos. Pero la cuestión es la de siempre ¿somos libres de elegir? Pues no, es un engaño, no disponemos de esa libertad porque la irradiación se está llevando a cabo, sin etiquetar, sin que podamos elegir lo que queremos.

 

“Estamos consumiendo alimentos irradiados sin saberlo,

está ocurriendo lo mismo que con los alimentos transgénicos

que están presentes en la alimentación sin identificación ninguna”

 

¿Y si la irradiación estuviera detrás del aumento de cáncer? ¿Y si las carencias, con las que nacen cada vez más nuestros hijos, fueran la consecuencia de la falta de nutrientes por la destrucción de los mismos en el proceso de irradiación? ¿Y si el aumento tan brutal de bacterias y hongos (incluida la cándida) que nos invaden, estuviera provocado por la eliminación de “todas” las bacterias, las malas y las buenas, consecuencia de este método? ¿Y si los trastornos intestinales que están sufriendo ya hasta los niños fueran también consecuencia de la irradiación de alimentos? ¿Y si el envejecimiento prematuro y acelerado al llegar a la madurez, que se observa últimamente en las personas, fuera otra de las consecuencias del método de irradiación? ¿Y si las enfermedades nuevas que están surgiendo también tuvieran algo que ver con esta forma de higienizar los alimentos? ¿Y las autoinmunes?

 

Es muy difícil relacionar ninguna enfermedad con el consumo de alimentos irradiados, solemos culpar de las enfermedades de nuestro siglo a nuestra forma de alimentarnos, pero lo cierto es que no se encuentra explicación para el hecho de que mucha gente, que se alimenta muy bien, caiga presa de enfermedades terribles. Parece que el porcentaje de aumento de enfermedades en la población va parejo del aumento en la utilización de la irradiación en los alimentos.

 

¿Por qué utilizar entonces la irradiación como método para higienizar,

cuando existen métodos con el mismo fin que se sabe sobradamente que son seguros?

 

¿Merece la pena exponerse a los efectos de la irradiación, ya sean éstos conocidos o desconocidos?

 

Creo sinceramente que la irradiación de los alimentos no nace de la idea de hacer la comida más segura, creo que nace bajo premisa del enriquecimiento de unas pocas empresas que quieren mover los mercados a su gusto y eliminar a las pequeñas empresas, que no pueden competir en precio con los grandes manipuladores,  la irradiación hace posible trasportar alimentos a grandes distancias, alimentos de otros países, donde la mano de obra es muy barata ¿Sabía que es posible que las fresas que consume sean de China o EEUU? Nosotros exportamos un porcentaje muy alto de fresas, sólo nos quedamos con alrededor de un 15%, el resto viaja a otros países ¿Se imagina cómo llegaría a su destino una caja de fresas, que ha recorrido mil kilómetros, si no estuviera irradiada?

 

Seguro que es un método maravilloso, mientras no se demuestre lo contrario, y seguro habrá alguien interesado en que no se demuestre su peligrosidad. Como norma desconfío de lo nuevo, por muchos estudios que quieran mostrarme (ya sabemos que todo se puede comprar y que la corrupción llega a todos los rincones), me guío por el principio de precaución. Como observación, muchos de nuestros ascendientes llegaron a edades muy avanzadas sin padecer enfermedades importantes, apenas algún achaque llevadero que no les inhabilitaba, podían desenvolverse en su vida cotidiana solos, sin ayuda, en edades muy avanzadas, cuando todavía no se aplicaba la irradiación o no se usaba demasiado. Hoy en día, y desde hace unos años, va creciendo exponencialmente el número de personas dependientes, cada vez a más temprana edad.

 

“Puede que la razón de tanta enfermedad, cada vez a edades más tempranas,

no tenga que ver tanto con la forma de alimentarnos,

sino con la forma de manipular los alimentos”

 

Aspectos positivos de la irradiación

 

-           Se consiguen eliminar la mayoría de bacterias y virus de una forma      

          rápida, limpia y eficiente.

-           Permite trasportar alimentos delicados a grandes distancias.

-           Mantiene la buena apariencia y sin pérdida excesiva de  características

          organolépticas.

-           Alarga la vida útil de los alimentos.

-           Retrasa la maduración de los frutos.

-           Retrasa el deterioro del alimento.

-           Impide la germinación (es el caso de las cebollas, patatas y ajos).

-           Previene enfermedades de transmisión alimentaria.

-           Facilita el comercio internacional.

 

Aspectos negativos de la irradiación

 

-           No elimina todos los patógenos, como por ejemplo las toxinas.

-           Para eliminar, por ejemplo, las esporas del Cl. Botulinum, se necesitarían

         dosis muy altas de irradiación.

-           Pérdida de parte de las características organolépticas del alimento.

-           En algunos casos sabor con gusto metálico.

-           Creación de radicales libres en el alimento.

-           Enmascaración de alimentos deteriorados, alimentos que no han perdido

         el buen aspecto, pero con toxinas, la irradiación  detiene el proceso de

         deterioro, pero no destruye las toxinas ya presentes en el alimento.

-           Permite una maduración antinatural de las frutas, según conveniencias

         del mercado.

-           Alargar la vida útil del alimento, lo que supone la pérdida de vitaminas.

-           Altera las proteínas de algunos cereales.

-           Creación de sustancias tóxicas, como la aflatoxina, producida por

          microorganismos irradiados.

-           Creación de radicales libres, los cuales están implicados en el

          envejecimiento y la aparición de multitud de enfermedades.

-           No se conoce el efecto que puede producir en los aditivos alimentarios.

-           Puede haber errores en cuanto a la dosis aplicada, el tiempo de

          exposición y la dosis absorbida por el alimento.

-           La falta de estudios a largo plazo sobre la seguridad de los alimentos

          irradiados, impide la demostración científica de su inocuidad.

-           Inhibición de enzimas.    

 

El último aspecto aparece a propósito en negrita porque es el más importante y el más olvidado. La destrucción de enzimas consigue que el alimento retrase su maduración e inhibe el crecimiento de brotes (que mostraría, a simple vista, si se trata de un alimento recolectado recientemente o no). Alargar la vida útil del alimento tiene como consecuencia la pérdida de nutrientes, cuanto más tiempo pase desde su recolección, más nutrientes se perderán. Pero esto no es lo más preocupante, algunos nutrientes subsisten a estas aberraciones, lo más terrible que sucede es la inhibición de las enzimas del alimento; al destruirlas, se está desvitalizando a ese alimento, se elimina la carga de vida que contiene; si quisiera sembrar unos tomates a partir de un tomate irradiado, no podría, la semilla no germinaría porque han sido destruidas la enzimas.

 

Todos los alimentos contienen un conjunto de enzimas que son necesarias para poder metabolizar ese alimento.

 

“Sin las enzimas no podemos digerir ni asimilar el alimento”

 

Si nos nutriéramos sólo de alimentos sin enzimas comenzaríamos a degenerar rápidamente porque nuestro organismo no podría proveerse de los nutrientes esenciales para mantenernos vivos, las funciones celulares se detendrían paulatinamente.

 

Leer más en: Alimentos para vivir.

 

Otro de los factores importantes a tener en cuenta, son las relaciones simbióticas, de interdependencia, entre los diferentes microorganismos presentes, tanto en la comida como en el cuerpo; no existen bacterias buenas y malas, existe un equilibrio simbiótico que si se rompe es capaz de producir enfermedades.

 

Me sorprende sobremanera que desde estamentos oficiales se presente la irradiación como un sistema con múltiples beneficios, pero con muy pocos y livianos perjuicios.

¿Qué podemos hacer si no queremos consumir alimentos irradiados? 


Existen métodos analíticos para detectar el uso de la irradiación en los alimentos, son métodos usados para el control y detección del fraude con respecto a la irradiación, pero no son métodos disponibles para  el consumidor.


Realmente es muy difícil librarse del consumo de alimentos irradiados porque no tenemos información fiable o, más bien, no tenemos información. Aun así, hay algunas pautas que le pueden ayudar a minimizar el consumo de estos alimentos:


-           No consuma alimentos importados de otros países, especialmente los procedentes de Asia, África, India y EEUU, aunque también los franceses, belgas y holandeses irradian sus alimentos; esto es fácil de llevar a cabo con los alimentos envasados porque en la etiqueta debe figurar su procedencia. Los alimentos frescos que suelen importarse de otros y que no cultivamos en el nuestro, por ejemplo, las frutas tropicales (piña, mango, aguacate, banana, yuca, etc.) y también frutas que encontramos en nuestro país sin ser temporada, por ejemplo, las fresas en invierno.


-           Los alimentos procesados, fabricados en el país en el que vive, tampoco se salvan de no estar irradiados, aunque la legislación vigente obliga a etiquetar, aunque la irradiación se haya efectuado en un sólo ingrediente, en la práctica real eso no sucede. Muchos ingredientes que vienen de otros países y se han irradiado, vienen sin etiquetar, los fabricantes los usan y salen a la venta sin ningún tipo de alusión a ello, de hecho, en la mayoría de los casos no figura la procedencia de los ingredientes. Por ejemplo, puede aparecer en la etiqueta informativa: fabricado en España, pero los ingredientes pueden haber sido importados de otro país.


-           Consumir alimentos ecológicos tampoco nos libra de la irradiación, de hecho son los que más se irradian, porque la forma de cultivo más natural, les hace ser más vulnerables a la proliferación de bacterias e insectos.


-           Compra alimentos de tu comunidad o ciudad, normalmente se irradian los que tienen que trasportarse desde otras ciudades o países. Y si tienes la suerte de poder comprar directamente de huertos cercanos, aprovéchalo, eso sí, tendrás que desinfectar a conciencia.


-           Cultiva en casa alimentos fáciles, como tomates, lechugas o fresas que puedes sembrar en macetas, sin necesidad de mucho espacio. 

Los tomates irradiados conservan buen aspecto aunque lleven cortados 2 meses Tomates irradiados

-           Determinar a simple vista, si un producto ha sido irradiado o no, es casi imposible, solamente cuando comienzan a envejecer pueden aparecer unas motas de color negruzco (es normal verlas en los tomates pera). Hay algunas pistas que pueden hacernos sospechar el uso de irradiación: las frambuesas y las moras suelen estar irradiadas, ya que son alimentos delicados que duran muy poco, al igual que las fresas, si duran una semana sin estropearse están irradiadas. Las patatas, cebollas y ajos que no germinan aunque los tengas un mes en la despensa, también han sido irradiados, los alimentos procesados que tienen una conservación muy larga sin necesidad de guardarlos en frío, también están irradiados. En general, cualquier alimento fresco que dure más de lo normal está irradiado. El comportamiento de algunos alimentos irradiados ante las trasformaciones es diferente, en algunos casos; por ejemplo, si trituras tomates irradiados, el triturado no se ve homogéneo, quedando una parte líquida, separada del triturado sólido. 

No se ha demostrado científicamente que la irradiación sea inocua Los alimentos irradiados conservan durante meses el buen aspecto, pero no los nutrientes

-           Las semillas de los alimentos irradiados no germinan, por lo que, si te acostumbras a germinar las semillas de los frutos que compras, podrás saber qué supermercados irradian los alimentos.

-           No compres siempre en los mismos establecimientos, salvo que sepas verdaderamente que no irradian sus productos, de esta forma reduces las posibilidades de comer siempre alimentos irradiados.

-           Procura comprar en tiendas de barrio, no en grandes cadenas alimenticias.

-           Compra alimentos de temporada.

Las cebollas irradiadas se pudren sin germinar. Foto de Joan Carles López, Director de Gigahertz (IV Congreso de Alimentación Consciente)

Profesionales de la salud obligados a apoyar la técnica


En algunos países intentan que los profesionales de la salud apoyen la técnica de irradiación de alimentos y se responsabilicen de aleccionar a la población sobre lo positiva que es para la salud. El texto que viene a continuación es una perlita aparecida en una publicación oficial de la Sociedad Chilena de Infectología, en negrita he querido destacar lo que me parece más demencial, por no usar otros apelativos más agresivos.


"Rol del nutricionista y de otros profesionales de la salud


Según la Asociación Americana de Dietistas, los profesionales nutricionistas tienen la responsabilidad de educar a los consumidores acerca de las cuestiones alimentarias y nutricionales, incluyendo tecnologías tales como la irradiación de alimentos. Como apoyo de la población en cuestiones alimentarias y nutricionales, los nutricionistas están en una única posición para monitorear el progreso y la implementación de la tecnología de irradiación de alimentos. Los nutricionistas deberían prestar apoyo para la disponibilidad de alimentos irradiados en los supermercados, especialmente para aquellos consumidores considerados de alto riesgo a infecciones, particularmente susceptibles a patógenos que provocan enfermedades de origen alimentario. Esto incluye bebés, ancianos, adultos e inmunocomprometidos. Las mujeres embarazadas y sus fetos se beneficiarían de los alimentos irradiados por su riesgo específico a L. monocytogenes.


Adicionalmente, personas de todas las edades con enfermedades con inmunodeficiencia (como el SIDA) y también aquellas terapias que deprimen el sistema inmune (como la quimioterapia) se beneficiarían con alimentos libres de bacterias dañinas. Los nutricionistas quienes manejan las operaciones de un servicio de alimentación, pueden usar los alimentos irradiados en la implementación de un sistema HACCP. Actualmente, se necesita la expansión de la educación a la población y a vendedores al por menor de alimentos, acerca de aquellos irradiados. Los programas educacionales, en donde los nutricionistas trabajan como representantes de la industria alimentaria, deberían ofrecer la información exacta acerca de la irradiación para la población. Si bien la seguridad y eficacia de la irradiación están bien establecidas, es apropiada la búsqueda continua sobre la capacidad de la irradiación en destruir nuevos y emergentes patógenos microbiológicos.”


Después de leerlo, sólo puedo sospechar, que puede haber muchos intereses económicos en juego, me recuerda un poco a las campañas que se hicieron en los años 60 para consumir leche de vaca. En el caso de la leche, había excedentes, no sabían qué hacer con ella; en el caso de la irradiación pasa lo mismo, los deshechos de las centrales nucleares son gratis y se puede comerciar con ellos, sólo hay que primar a personas de estamentos oficiales para que creen normas de seguridad en alimentación (por nuestro bien y nuestra salud) y se instaure, por ley, la irradiación obligatoria de los alimentos, pero claro, como la mayoría de los consumidores somos ignorantes (¿o precavidos?), rechazamos la irradiación y hay que inventarse triquiñuelas para colocárnosla como sea, y si hace falta, hasta se puede utilizar a la prensa para lanzar noticias de alerta por contaminaciones en los alimentos, justificando, de este modo, la necesidad imperiosa de irradiar todo… por nuestro bien, siempre. 


Rosa Madueño

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